1º DE DICIEMBRE: DÍA DEL FUNDIDOR

Por Abraham Padilla.

 “…El hombre, a diferencia de cualquier cosa orgánica o inorgánica del Universo, crece más allá de su trabajo, sube a las estrellas de sus conceptos, y emerge al frente de sus logros…”.

“Las uvas de la ira”.

John Steinbeck.

Premio Nobel de Literatura, 1962.

“Quita escorias de la plata, y saldrá alhaja al fundidor.”.

Proverbios, capítulo 25, versículo 4.

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¿Cuántas veces, amigo, al contar a alguien que eres fundidor, o que trabajas en algo relacionado con la fundición, te han respondido que “ah, estás en el ramo siderúrgico” o de plano no saben de qué estás hablando? ¿Qué has respondido cuando alguien te pregunta cuándo se celebra el Día del Fundidor en México?

No. No existe, de forma clara y extendida, un Día del Fundidor en México. Lo cual debería de preocuparnos. En algunas zonas, vagamente, se celebra en abril o en septiembre debido a que otros países en Sudamérica lo señalaron así en conmemoración de grandes fundiciones que iniciaron sus operaciones en esas fechas. La enorme diferencia entre uno y otro día habla de la nula conexión entre ambos, y, peor aún, de lo ajeno que resultan ambas fechas para la industria de la fundición mexicana.

Institucionalizar un Día del Fundidor en México es importantísimo, va mucho más allá que la sola razón de festejar (la cual también es valiosa): implica establecer una marca puntual de partida, una tradición, para el total reconocimiento de nuestra industria en la vida pública de la nación.

Sí, porque a pesar de que México ocupa el séptimo lugar a nivel mundial en materia de fundición, y que está más que comprobado que la industria de la fundición se vincula estrechamente a la prosperidad de una nación, en nuestro país no hay un tratamiento gubernamental claro hacia ella, aplicándoseles regulaciones laborales, fiscales, y de otros órdenes, que propiamente pertenecen a la minería, a la siderurgia, e incluso a la de la construcción, y otras industrias parecidas. De hecho, mientras en algunas dependencias de Gobierno existen oficinas de atención especializadas para la industria eléctrica, para las industrias extractivas, y para otras, la industria de la fundición, a pesar de su importancia ya señalada, es atendida en la oficina de industrias pesadas. Ni siquiera existe en nuestro país una carrera universitaria especializada en la fundición.

Difícilmente podrá ser reconocida la importancia del fundidor en la industria y en la economía nacional si los fundidores no se reconocen primero a sí mismos. Ese es otro punto importante para institucionalizar el Día del Fundidor en México: fortalecer el sentido de pertenencia y de importancia en toda aquella persona que a cualquier nivel preste sus servicios en la industria de la fundición mexicana. Seguir festejando al fundidor el Día del Minero, del Metalúrgico, del Ingeniero, o junto a los albañiles y constructores en su día, o incluso no celebrarlo en ningún momento del año, como actualmente se hace, está resultando perjudicial: es un constante golpe a la identidad del Fundidor como artesano, como oficio, como profesión, como industria.

Otro punto para definir con claridad el Día del Fundidor es que una fecha específica, además de fortalecer la individualidad del fundidor por medio del reconocimiento (lo cual mejoraría su desempeño en el trabajo, y terminaría impactando positivamente en la economía de su empresa) reforzaría a la ya de por sí fuerte unidad de la familia fundidora mexicana, propiciando una jornada ideal para todo tipo de actividades coordinadas y de encuentros, no solo festivos, sino de todos los órdenes, culturales, deportivos, y de capacitación, entre otros.

Así es que hay que pasar a la acción, ¿cuándo sería la fecha más indicada para celebrar el Día del Fundidor?

Para que eche raíces en el corazón del fundidor mexicano, en su sangre de metal, hay que tener en cuenta, por lo menos, tanto factores históricos como usos y costumbres que reflejen la forma de pensar y de ser del fundidor en el marco de la sociedad mexicana.

Es difícil decidirlo por factores históricos, pues, además de que es discutible, y quizás injusto, señalar a la fundidora más importante de nuestra nación (dado el trabajo colaborativo que distingue a nuestra industria), y, por tanto, la fecha de su inicio de operaciones como el motivo de la conmemoración del Día del Fundidor, hay que indicar y tener muy presente que, contrario a lo que comúnmente se cree, y que documenta de forma magistral el Ing. Juan Latapí Sarre en su libro “Historia del a Fundición en México” (disponible en todos los medios de contacto de nuestra Sociedad) las civilizaciones prehispánicas trabajaban la fundición de metales, principalmente el oro, aunque fuese por motivos ornamentales; y que la instauración de las primeras fundiciones en nuestro país es debida a los luchadores por la independencia de nuestra patria, muy probablemente por el propio caudillo Don Miguel Hidalgo y Costilla, para la estratégica realización de cañones para la guerra, toda vez que, sabedores de lo trascendental de la fundición para el desarrollo de toda comunidad, durante la época virreinal los españoles prohibieron la instalación de fundiciones en el territorio mexicano.

Entonces, hay que apoyarse en los usos y las costumbres más universales y profundas del alma del fundidor mexicano: sus creencias. Al igual que el resto de México, la inmensa mayoría de los fundidores mexicanos comparten la religión predominante de nuestro país, el catolicismo. Muchos oficios y profesiones se han apoyado en una de las más importantes tradiciones católicas, el santoral, para, adoptando por patrono y protector de su gremio a un santo que en vida ejerció su misma ocupación, indicar el día de celebración de su oficio y profesión. Así, los músicos celebran su día el Día de Santa Cecilia, los albañiles y constructores el Día de la Santa Cruz, los agricultores el Día de San Isidro Labrador, los carpinteros el Día de San José, y los oftalmólogos el Día de Santa Lucía, entre otros.

A pesar de su origen religioso, dichas celebraciones, por la fuerza de la costumbre y el poder social, en cierta medida se han apartado de su origen para quedar institucionalizadas aun entre aquellos quienes no profesan la misma religión o no poseen creencia alguna. Esto, quizás, se deba a que la tradicionalidad de los santos, en muchos casos, se basa en hechos reales, en la historicidad de sus personas, más allá de cualquier creencia, y aunque hayan existido en lugares tan lejanos y ajenos a México.

De esta forma, ¿quién, en la tradición de la corte celestial, protege a los fundidores?

El más indicado sería un orfebre y acuñador que vivió entre los siglos VI y VII, quien desde muy pequeño trabajó como aprendiz demostrando pericia y honradez; y que luego de ordenarse sacerdote, llegar a obispo, y defender el cristianismo contribuyendo a extinguir los cultos paganos que todavía se llevaban a cabo al sur de la actual Francia, y llevar una vida piadosa acorde con la doctrina eclesiástica, fue canonizado: San Eloy, reconocido como santo patrón de plateros, orfebres, herreros, metalúrgicos y numismáticos, todos ellos oficios íntimamente vinculados con la fundición.

De hecho, uno de sus trabajos históricos (es decir, que sí sucedió) le requirió llevar a cabo un largo, fuerte y especializado proceso de fundición:

A San Eloy, siendo ya un maestro de su oficio, le fue encargado elaborar un trono para el rey de su nación, para lo cual el tesorero real le entregó oro y piedras preciosas suficientes, pero, tenaz y honrado como era, San Eloy fue capaz de producir dos tronos (tan magnífico el uno como el otro) en lugar de solo uno, cuestión digna de toda admiración, casi casi un milagro, pero que patentiza la virtud que suelen tener los fundidores, quienes hacen rendir al máximo el material, entregan cuentas claras, y, sobre todo, dan vida a obras que, dada la exigencia de aquello en que habrán de ser utilizadas, deben ser de primer nivel.

Lo mejor de todo es que la festividad de San Eloy, santo patrono de los fundidores, se lleva a cabo el primero de diciembre. Esto coloca la celebración en la órbita de la tradicional cena de fin de año de toda fundición, lo cual, administrativa y socialmente, puede ayudar a las empresas: se fortalece la identidad de su personal celebrándolo y reconociéndolo en su día, se dedica solo un día al año a un evento social y posible día de asueto, y se respeta las diferentes creencias del personal al centrar la festividad de fin de año en el ejercicio de la profesión y no, como suele hacerse en muchas empresas, en celebraciones de corte más religioso, como el Día de la Virgen de Guadalupe, las posadas, y la Navidad.

De hecho, ya toda una tradición, hemos celebrado al fundidor el 1º de diciembre: la Cena Fin de Año de nuestra Sociedad Mexicana de Fundidores, A. C., se lleva a cabo el primer sábado de diciembre, el cual, en más de una ocasión, ha coincidido con el primer día del mes, por lo que ya solo hace falta oficializar el nombre, ¿qué tal “ Cena Fin de Año- conmemorativo al día del Fundidor de la Sociedad Mexicana de Fundidores A. C.”?

Así, en el camino al engrandecimiento de nuestra Industria de la Fundición Mexicana de cara a la sociedad, para ser reconocida su importancia en la vida pública de nuestra nación, se mejore el tratamiento que recibe por entes privados y gubernamentales, todo en beneficio de nuestra industria y de México, te invitamos, amigo fundidor, a que fortalezcamos nuestra identidad colectiva e individual celebrando el Día del Fundidor el próximo 1º de diciembre del 2019, y que así lo hagamos año con año.

¡Envíanos las fotos de los preparativos y del festejo del Día del Fundidor en tu empresa, y aparta ya tus lugares para la Cena Fin de Año del Día del Fundidor de la Sociedad Mexicana de Fundidores A. C.!

Comunícate con nosotros por correo o vía telefónica para obtener más información.

info@smfac.org.mx

Este artículo fue publicado originalmente en el número 247 de la revista Moldeo y Fundición. ¡Suscríbase y reciba esta publicación con más de cuarenta años de existencia, y reciba información de la industria, artículos técnicos, consejos de expertos, cultura, y todo lo que el fundidor debe saber acerca de la fundición! Llame ahora al 55 5912 99 67 y 55 5912 5609.