Así lo expone el nuevo informe del Instituto de Análisis Económico y Financiero de la Energía (Institute for Energy Economics and Financial Analysis – IEEFA), en el que argumenta que Australia tiene el potencial de convertirse en un poder económico mucho más significativo en un mundo descarbonizado.

Esta conclusión se fundamente en las abundantes fuentes de energía renovable de bajo costo, ventajas comparativas en la producción de hidrógeno y enormes depósitos de minerales que forman la base de la producción industrial, en conjunto, esto perfila a Australia como nación con el potencial para liderar en la producción de los componentes de la industrial baja en carbono: acero, aluminio, cemento, silicio, litio y minerales de tierras raras.

El informe se enfoca en el Hunter Valley ubicado en Nueva Gales del Sur como un microcosmos de los desafíos y oportunidades que enfrenta Australia y sus principales usuarios de electricidad industrial.

Hace énfasis en Tomago Alluminium, la más grande de las fundiciones de aluminio de Australia, la cual produce 595,000 toneladas de aluminio al año, equivalente al 25% de la producción primaria de aluminio del país.

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